El candidato del kirchnerismo llegó al ministerio de Economía en agosto del año pasado con la promesa de salvaguardar lo poco que quedaba del Gobierno de Alberto Fernández, y para eso trazó tres objetivos: orden fiscal, sostenimiento del nivel de actividad, y baja de la inflación. Al día de hoy, a más de un año de gestión, Massa fracasó en todos los frentes al mismo tiempo.
Insólitamente, el kirchnerismo decidió ir con el propio Massa de candidato y llega a las urnas con un fuerte sentimiento derrotista, en presencia de una nueva corrida cambiaria y en medio del alza inflacionaria más brutal de los últimos 32 años.
Massa fue el único candidato que no expresó ni una sola propuesta para estabilizar la inflación a partir del 10 de diciembre, y como Ministro no puede mostrar ningún logro en más de un año de gestión.
La economía llega a las urnas con una fuerte recesión
Todos los indicadores de la economía real muestran una fuerte reversión, especialmente desde agosto del año pasado. El índice de actividad EMAE que publica el INDEC acumuló un derrumbe del 1,9% entre agosto de 2022 y julio de 2023, y con la devaluación del mes de agosto este proceso no hizo más que profundizarse. La actividad sufrió una caída del 1,3% interanual en comparación con respecto a julio del año pasado.
La producción de la industria manufacturera cayó violentamente hasta un 3,4% desde agosto del año pasado, pese a la retórica “industrialista” del secretario José De Mendigturen.
La actividad fabril se encuentra asfixiada por la falta de insumos importados, debido al arsenal de licencias y restricciones que estableció el sistema SIRA creado por Massa. Las licencias no automáticas alcanzaron los niveles más drásticos desde 2015.
El país al borde de la hiperinflación y el dólar fuera de control
De acuerdo a la información estadística del INDEC, la tasa de inflación de precios minoristas escaló al 138% interanual en septiembre. Los precios subieron un 12,4% en agosto, y hasta un 12,7% en el mes siguiente pese a todos los congelamientos del Gobierno. La devaluación de agosto desató un nuevo régimen inflacionario con un piso más elevado que en la primera mitad del año, y el equipo de Massa se mostró incapaz de poder contenerlo.