Patricia Bullrich encaró luego del segundo debate presidencial una “gira final” por la Argentina. Ya estuvo el miércoles en Salta y Tucumán, en una suerte de cierre electoral en el norte del país.
El jueves hizo lo propio en la Patagonia, con un acto en Comodoro Rivadavia. El viernes pasó por el interior bonaerense –Junín y Pergamino–.
Ayer sábado fue a La Plata. Mañana tiene en agenda mostrarse con Jorge Macri en la Capital Federal. Y entre semana piensa cerrar en el NOA, Cuyo y el conectar el sur de Córdoba y Santa Fe. Su broche final será el jueves, con un acto especial en Lomas de Zamora, terruño de Martín Insaurralde, para denunciar “la corrupción kirchnerista”.
Es el desafío que le impuso la ola libertaria, porque Milei arrasó en territorios donde la oposición había ganado las elecciones locales desdobladas a la nacional.
En este tramo final de la campaña, Bullrich implora que la motoricen los sorprendentes triunfos cambiemitas en provincias como Santa Fe, Chubut, San Luis, San Juan y Chaco, pero también que juegue a su favor el aparato de los oficialismos cambiemitas de Mendoza, Jujuy, Corrientes, CABA. Lo mismo vale para el sinfín de municipios donde gobierna el sello de JxC.
«Vamos a cerrar en las ciudades segundas importantes, ahí hubo un voto que nos sorprendió y creemos que es recuperable para Juntos por el Cambio”, dijo el jueves en radio Mitre, reconociendo que hubo votos cambiemitas que migraron hacia La Libertad Avanza.