La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, protagonizó un curioso episodio a bordo de un colectivo este jueves durante el paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), luego de la conferencia de prensa en la que relativizó el impacto de la medida de fuerza y denunció que hubo «colectiveros agredidos» y otros «actos vandálicos» que demuestran la «situación de debilidad» de quienes llaman a la protesta.
La funcionaria abordó una unidad de la línea 9 en el barrio porteño de Constitución y debió pedir una tarjeta SUBE prestada. Uno de los pasajeros que se encontraba cerca, en medio de un colectivo abarrotado, le alcanzó una. Pero surgió un inconveniente.
Cuando la ministra apoyó la tarjeta en el marcador, resultó no tener fondos suficientes. «Es un caradura, no tiene saldo», bromeó, para luego bajar de la unidad y continuar su camino en su automóvil oficial.
Sin embargo, lo simpático del hecho no oculta que esa es la realidad de miles de trabajadores, arrinconados por los aumentos de las tarifas de transporte para quienes es cada vez más difícil afrontar el costo de ir y venir cada día, sin disponer de la opción de un vehículo junto a una comitiva.